El abogado de familia

Un abogado de familia es el abogado especializado en separación, divorcio, nulidad civil y eclesiástica, medidas en parejas de hecho, modificación de medidas, etc. Pero también un abogado especializado en la liquidación de bienes gananciales, incapacidades, tutelas, curatelas, prodigalidad, paternidad, herencias, etc
Una vez planteada de manera inevitable la ruptura matrimonial se hace necesaria la intervención de un abogado y es ahí donde nuestro despacho puede asesorarle.

Si necesitas asesoramiento legal sobre cualquier problema familiar no dudes en ponerte en contacto con nosotros. Te asesoraremos sin compromiso y te ofrecemos  dedicación exclusiva y una defensa férrea de cada asunto.

Una vez planteada de manera inevitable la ruptura matrimonial se hace necesaria la intervención de un abogado y es ahí donde nuestro despacho puede asesorarle.

Nuestros consejos ante una ruptura matrimonial

  1. No firme ninguna propuesta de convenio regulador de separación, divorcio o medidas paterno-filiales sin el consejo de un abogado de familia. Tampoco ningún documento privado o público.
  2. Ante sus dudas respecto a una ruptura matrimonial (uso de la vivienda familiar, custodia de los hijos, régimen de visitas a los hijos, pensión compensatoria, pensión de alimentos) consulte a un abogado de familia.
  3. Guarde o haga copia de documentos económicos: nóminas, declaraciones de IRPF-IVA-SOCIEDADES, recibos de gastos, extractos bancarios, escrituras, etc.
  4.  No se precipite en tomar decisiones rápidas si no es necesario. Consulte antes a un abogado especialista.
  5. El abogado que elija le aconsejará que intente primero la solución amistosa, y si no es posible ésta, defenderá sus derechos contundentemente.
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Ámbitos de derecho de familia

Impago de pensiones

IMPAGO DE PENSIONES

La pensión de alimentos constituyen la principal, a veces la única, obligación económica que integra el concepto de carga del matrimonio o carga familiar.

Pueden tener derecho a alimentos:

  • Los hijos, menores y también los mayores de edad, mientras que residan en el domicilio de uno de los progenitores, a su cargo, y no dispongan de ingresos suficientes para cubrir sus necesidades, es decir, cuando no dispongan de independencia personal y económica.
  • El otro cónyuge, cuando necesite esa prestación para atender sus necesidades.
  • Otros familiares, especialmente los ascendientes cuando se encuentren en una situación de precariedad que haga exigible, no sólo moral sino también legalmente, esa contribución.

En un procedimiento matrimonial, la pensión alimenticia, se suele establecer exclusivamente para cubrir las necesidades de los hijos, entre las que se incluyen el calzado, vestido, atención sanitaria, educación y sustento propiamente dicho. Normalmente en relación al otro cónyuge, dicha pensión se articula como pensión compensatoria.
La pensión se cuantifica de forma proporcional, en atención a la capacidad económica, recursos e ingresos del alimentante y a las necesidades de los alimentistas.
Suele utilizarse de manera orientativa la tabla de pensiones, que tiene en cuenta el número de hijos con derecho a alimentos, los ingresos del obligado a prestarlos y también si trabajan uno o los dos progenitores.

Cabe a posteriori un incremento o reducción, en consideración al aumento o disminución que haya experimentado dicha capacidad económica del alimentante o a las necesidades de los alimentistas.

Quien percibe la pensión en el caso de los hijos menores es el padre o madre que los tiene a su cuidado y cubre, de esa manera, su obligación de prestarles alimentos, con su dedicación y atención diaria.

En el caso de hijos mayores, igualmente quien percibe esa pensión es el progenitor a cuyas expensas conviven, se trata de un pago delegado, puesto que dicho progenitor es el único legitimado para percibir la pensión, gestionarla y aplicarla a las necesidades de los hijos, y, cuando resulte necesario o procedente, discutir ante el Juzgado si existen para decretar una extinción o modificación. En caso de extinción de esa pensión, nunca se podría volver a reclamar como carga familiar, aunque ese hijo volviera a residir a cargo de su padre o madre, pero ese hijo sí podría hacerlo a través de un juicio de alimentos.

Nulidades eclesiasticas

NULIDADES ECLESIÁSTICAS

Ante un fracaso matrimonial, los cónyuges tienen derecho a acudir a los Tribunales Eclesiásticos para obtener un pronunciamiento sobre la Nulidad matrimonial o invalidez de su matrimonio.

La existencia de impedimentos, los defectos del consentimiento o la ausencia de la debida forma canónica son las causas que provocan la nulidad de un matrimonio canónico.

Impugnar la validez del propio matrimonio ante un Tribunal Eclesiástico es un derecho reconocido por la Iglesia a quienes han celebrado sus nupcias en forma canónica, y tienen un motivo justo para hacerlo. Todas las personas tienen derecho a saber la verdad sobre su vínculo matrimonial. Este es el fundamento del proceso canónico tal y como está constituido actualmente.

El Papa Benedicto XVI afirmó que “el proceso canónico de nulidad del matrimonio constituye esencialmente un instrumento para certificar la verdad sobre el vínculo conyugal. Por consiguiente, su finalidad constitutiva no es complicar inútilmente la vida a los fieles, ni mucho menos fomentar su espíritu contencioso, sino sólo prestar un servicio a la verdad” (Discurso a la Rota Romana, 28 de enero de 2006).

Está muy difundida la idea errónea de que la declaración de nulidad matrimonial es algo reservado a una cierta categoría de personas, y que tiene unos altos costes. Para la declaración de nulidad matrimonial son necesarios dos pronunciamientos favorables (dos instancias), y este trabajo comporta unas tasas, que son muy bajas, y que pueden ser dispensadas en determinados supuestos.

Para aquellos cónyuges que hayan celebrado su matrimonio por el rito católico, además de los procedimientos civiles de separación y divorcio que concluyen con la ruptura del vínculo matrimonial, puede ser de máximo interés que su matrimonio desde el punto de vista canónico se declare nulo a los efectos de poder volver a contraer matrimonio de conformidad con las creencias religiosas de los contrayentes.

Parejas de hecho

PAREJAS DE HECHO

Actualmente, son muchas las parejas que se inscriben como Parejas de Hecho, en vez de contraer matrimonio.

Conceptualmente, este tipo de unión entre dos personas, con independencia de su orientación sexual, se define como aquella que ha de desarrollarse de forma estable, temporalmente duradera, y con intereses y fines dentro del marco del hogar común.

Sin embargo, y atendiendo a lo expuesto en la normativa andaluza, existen limitaciones a efectos de inscripción de este tipo de uniones. Es por ello, que no podrán constituirse como Parejas de Hecho:

  • Aquellos que mantengan un vínculo matrimonial o inscripción anterior de Pareja de Hecho.
  • Aquellos que sean menores de edad no emancipados.
  • Aquellos que sean parientes por consanguinidad en línea recta o por adopción.

La declaración de voluntad de inscribirse como Pareja de Hecho podrá llevarse a cabo a través de una comparecencia personal de los sujetos que opten por esta modalidad, ante los órganos competentes de las Administraciones Públicas que correspondan, así como ante el Alcalde, Concejal o Funcionario, en quienes se delegue esta facultad.

Sin embargo, también existe la posibilidad de realizar dicha inscripción o constitución, a través de escritura pública.

En la actualidad son muchas las parejas que, manteniendo una relación continuada y estable, no desean formalizarla a través de ningún contrato corrido, ya sea civil o religioso. Ello no estorba para que se establezcan entre las partes los criterios que deban regir su relación, tanto en aspectos económicos como en aspectos familiares. Resulta indispensable para las partes establecer estos criterios con absoluta precisión para evitar así situaciones y malos entendidos que puedan interferir en los buenos términos de la pareja.

Divorcios

DIVORCIOS

La única diferencia con la separación judicial es que el Divorcio implica la desaparición o disolución del vínculo matrimonial. Los cónyuges dejan de estar casados, pudiendo contraer nuevo matrimonio.

Al igual que la separación, puede ser contencioso o de mutuo acuerdo , y, tras la última reforma legislativa, rigen los mismos plazos, tres meses desde el matrimonio.

Ahora, con la modificación del Código Civil, no es necesario estar separados para poder solicitar el Divorcio; transcurridos tres meses desde el matrimonio, o de manera inmediata en caso de violencia doméstica, los cónyuges pueden instar el proceso de Divorcio directamente.

Esto implica un importante ahorro económico, sólo se realiza un procedimiento judicial, y también de tiempo, hasta la reforma del mes de julio de 2005 era preciso el transcurso de un año desde la separación para poder solicitar el divorcio.

Por tanto la separación judicial quedará exclusivamente para aquellos cónyuges que, teniendo claro que no pueden continuar conviviendo conjuntamente, no desean ( por razones de índole religiosa) o quizá no sea conveniente ( razones de índole fiscal) la desaparición del vínculo matrimonial. Pero no existe ninguna otra ventaja ni diferencia entre separación o divorcio.
No debemos de olvidar que el derecho a la pensión de viudedad, por ejemplo, no desaparece con la separación, pero sí en el caso de divorcio, si no se fija pensión compensatoria a favor del cónyuge más desfavorecido. Por lo que habrá parejas, sobre todo de cierta edad, que, salvo que uno de los cónyuges quiera contraer un nuevo matrimonio, no les interese el proceso de divorcio sino el de la separación judicial del matrimonio

Custodia

CUSTODIA

La Guarda y Custodia constituye una de las funciones de los progenitores sobre sus hijos menores derivadas del ejercicio conjunto de la Patria Potestad.

La Guarda y Custodia no es más que consecuencia de la función principal de tener al hijo en compañía, bajo el cuidado y atención de sus padres. Esa responsabilidad y obligación de garante se altera cuando se produce la ruptura de la pareja, de forma que los hijos pasarán a convivir habitualmente con un progenitor, quien asume la guarda y custodia, conviviendo con menos habitualidad y frecuencia con el otro, quien asumirá el derecho y la obligación de relacionarse, comunicar y permanecer con sus hijos conforme al Régimen de Visitas que se establezca a favor del menor.

Son cuatro los tipos de Custodia posibles:

  • Custodia Exclusiva: Es la forma de custodia aprobada con más frecuencia, es aquella que se basa en una decisión del Juez por la que se concede la custodia a uno de los progenitores, con el denominado derecho de visitas ( una terminología que se habría de superar) para el no custodio, estableciéndose un régimen de comunicación, relación y contacto con el mismo.
  • Custodia Partida: Se concede la custodia de uno o más hijos a un progenitor y los restantes al otro.
  • Custodia Conjunta: Ambos progenitores mantienen la responsabilidad legal y la autoridad en relación con el cuidado y control del niño igual que si se tratara de una familia intacta. El padre con el que el menor convive en cada momento debe tomar las decisiones sobre la vida diaria, educación, disciplina, alimentación, limpieza, actividades, etc.
  • Custodia Compartida: es aquélla en la que ambos progenitores se encargan de forma conjunta, periódica o rotatoria del cuidado, atención y educación de los hijos. Por tanto supone la distribución de las funciones y responsabilidad parental que ambos progenitores separados asumen sobre sus hijos, bien rotando en el ejercicio de esas funciones y responsabilidad (cuidado y atención directa) bien alternándoles según su disponibilidad y en interés del menor.
    Esa alternancia o rotación puede realizarse y llevarse a efecto de múltiples maneras, siempre procurando que se desarrolle en interés de los hijos, y así puede distribuirse el tiempo de convivencia por meses, cursos escollares, en atención al horario y calendario loarla de los progenitores, o semanalmente tal y como estableció la Sentencia del Juzgado de Primera Instancia nº 3, de Granollers, S 8-10-2009, que sostiene que debe fijarse un sistema de custodia compartida, al ser el más adecuado a las circunstancias que concurren en el presente caso, fijándose salvo mejor acuerdo entre los progenitores, que dicho sistema de custodia se lleve a cabo por semanas alternas.
Régimen de visitas

RÉGIMEN DE VISITAS

El régimen de visitas, es decir, la comunicación, visita y estancia del cónyuge no custodio no sólo es un derecho del mismo sino más bien una obligación. Es para los hijos menores para quien sí constituye un derecho inamovible e incuestionable.

Es decir, el cónyuge no custodio está obligado a cumplir el régimen de visitas que se establezca y el cónyuge custodio debe favorecer y facilitar el mismo, que no permitir, pues el cónyuge custodio no dispone sobre el derecho a la estancia y visitas del no custodio con los hijos menores, ni tampoco debe interferir en lo más mínimo.

Ahora bien, ¿Cuál debe ser el Régimen de Visitas que se establezca?. La respuesta es clara y obvia, el más adecuado es el que ambos progenitores consensúen teniendo en cuenta el interés y bienestar de sus hijos, adaptándolo a su evolución tanto de edad como de maduración.

Por tanto, el mejor régimen de visitas es el que no existe, es decir, aquel que ambos progenitores responsablemente configuran día a día, sin necesidad de que un juez se lo imponga y establezca límites, un régimen que se regirá por los principios de flexibilidad, amplitud y habitualidad, adaptándose siempre a las necesidades y edad del hijo o hija.

La concreción de cualquier otro régimen siempre sería subsidiario de esa previsión de consenso. Otra cosa es que en la práctica sea el mínimo que se establece en las sentencias y convenios, el que realmente se aplica, lo que sin duda no deja de ser un error .

Actualmente el nuevo modelo de custodia compartida, podría suponer en beneficio de hijos menores, padres y madres, el régimen de corresponsabilidad parental más adecuado para superar viejos prejuicios sexistas sobre los deberes de cuidado y atención de los hijos. Un régimen que tendría que resultar preferente y no residual, tal y como se encuentra regulado en la actualidad.

Separaciones

SEPARACIONES

La separación, para un pareja en crisis, en principio debería de plantearse como una alivio, una solución ante una situación de enfrentamiento, ruptura y desafecto que hace desaconsejable el mantenimiento de la convivencia común, en especial por el propio interés de los hijos, sobre todo si son menores.

Ahora bien, ese remedio, en ocasiones, muchas mas de las que socialmente serían deseables, se convierte en trauma, una guerra eterna sin vencedores ni vencidos, y en la que los verdaderos perdedores y víctimas son los hijos.
La separación matrimonial, de hecho, se produce desde el momento del cese de la convivencia, es más incluso desde antes, puesto que no puede hablarse de relación conyugal cuando entre los cónyuges no existe situación de afecto, compromiso, fidelidad, confianza y ayuda recíproca, pilares que constituyen los cimientos en los que se sustenta el matrimonio.

El procedimiento judicial, aunque nadie lo desee, es necesario para poder determinar las relaciones familiares presentes y futuras, así se establecen las siguientes medidas:

  1. Las relaciones de los padres con los hijos menores, especialmente las relativas a guarda y custodia y régimen de visitas
  2. Atribución de uso y disfrute del domicilio familiar habitual.
  3.  Contribución a las cargas del matrimonio: Alimentos de los hijos e incluso del cónyuge que lo necesite y Las deudas del matrimonio, cargas e hipotecas.
  4.  Atribución de los bienes gananciales, los pertenecientes a ambos cónyuges cuando el matrimonio se formalizó bajo el régimen legal de sociedad de gananciales.
  5.  Estas medidas se pueden adoptar:
  • Con carácter previo a la propia petición de la separación: medidas provisionalísimas.
  • Una vez interpuesta la demanda de separación y con carácter previo a obtener la sentencia: medidas provisionales.
  • Una vez que se dicte sentencia: medidas definitivas.
  • En los procesos de Separación y Divorcio de Mutuo Acuerdo, las medidas las acuerdan los cónyuges en un CONVENIO REGULADOR, siendo este el que el Juez, en la sentencia, eleva a medidas definitivas.

Actualmente, tras la reforma del Código Civil, la separación y el divorcio se pueden instar de dos formas:

  • De forma consensuada: SEPARACIÓN o DIVORCIO DE MUTUO ACUERDO.
  • No consensuada: SEPARACIÓN o DIVORCIO CONTENCIOSO.
Modificaciones de medidas definitivas

MODIFICACIONES DE MEDIDAS DEFINITIVAS

La modificación de medidas definitivas es un procedimiento que se regula en la Ley de Enjuiciamiento Civil, y por el que los cónyuges, podrán solicitar al tribunal que acordó las medidas definitivas, la modificación de las medidas convenidas por los propios cónyuges o de aquellas que fueron adoptadas en defecto de acuerdo previo.

Se produce en aquellos casos en los que se haya producido una variación sustancial de las circunstancias tenidas en cuenta al aprobarlas o acordarlas.
Así mismo, las partes podrán solicitar, en la demanda o en la contestación, la modificación provisional de las medidas definitivas concedidas en un pleito anterior.

Supuestos de diversa índole son los que originan la solicitud de iniciar este procedimiento, tales como los relativos a; modificación de la pensión de alimentos, la extinción de la pensión de alimentos a los hijos mayores de edad, o aumento de la misma, y la modificación por alteración en el régimen de guarda y custodia.

Filiación, paternidad y maternidad

PROCEDIMIENTO DE FILIACIÓN, PATERNIDAD Y MATERNIDAD

Otro aspecto del ámbito del Derecho de Familia que cada día cobra más auge hace referencia a todos aquellos procedimientos judiciales que tienen por objeto determinar la filiación de hijos con respecto a sus progenitores.

Ello implica acciones judiciales que tienden a verificar la correcta atribución tanto de la paternidad como de la maternidad, que puede verse en entredicho o cuestionada, situación esta que lleva aparejada toda la carga de consecuencias económicas que se derivan de las relaciones paternofiliales.

Sociedad de gananciales

LIQUIDACIÓN DE LA SOCIEDAD DE GANANCIALES Y LIQUIDACIÓN DE BIENES

El Código Civil Español establece que la sociedad de gananciales concluirá de pleno derecho: cuando se disuelva el matrimonio, cuando éste sea declarado nulo, cuando se acuerde la separación legal de los cónyuges, o cuando éstos convengan un régimen económico distinto en la forma prevenida en el Código Civil.

Sin embargo, y a lo largo del tiempo, la Jurisprudencia ha ido puntualizando al respecto, en un acto de adaptación a la realidad social, a los principios de la buena fe, así como las particularidades que puedan presentar cada caso, concibiendo de forma mayoritaria, que la separación de hecho disuelve la sociedad de gananciales, siempre y cuando se cumplan los requisitos que dicta la Ley.

Por otro lado, se presume la existencia de un cese efectivo de la convivencia cuando éste, sea duradero, prolongado en el tiempo y acreditado a través de una serie de actos, como la formalización judicial que determine la separación o el procedimiento de divorcio.

Uno de los efectos inherentes tanto de la separación como del divorcio, es la liquidación del régimen económico matrimonial que ha venido siendo el imperante entre los cónyuges.

Incapacitaciones

INCAPACITACIONES

Cada día son más frecuentes la incapacitaciones, debido principalmente al avance de enfermedades mentales en su más amplio sentido, desde las neurodegenerativas hasta las genéticas.

Estas características permiten responder a los encargos de los clientes en el menor tiempo y coste posibles y recibiendo un trato confidencial, discreto y cercano..

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